De graduaciones, cenas y fiestas

Hoy no voy a hablar de Frasin, ni de Eun Ha, ni de la historia. Voy a reflexionar sobre lo que indica el título de la entrada: graduaciones, cenas y resacas postparty.

Nunca he sido fan de las festividades y jolgorios populares que rodean las graduaciones, y mucho menos cuando éstas se llevan a cabo meses antes de los exámenes finales de la carrera. Celebramos algo que aun no ha llegado, y algunos no saben siquiera si llegará. Graduarse antes de tiempo es un ritual extraño en el que no participaré jamás. Periodismo es mi segunda carrera y si la primera vez, en Bellas Artes, acudí a ver cómo mis compañeros de clase paseaban por el escenario recibiendo las becas y elogios de los profesores, en esta ocasión mi cerebro obvió toda referencia a la graduación. Esa tarde de viernes la pasé haciendo más bien nada, y luego vino la cena.

En la cena “alternativa” a la cena oficial de graduación lo pasamos bien. A pesar de los continuos accidentes hídricos y plásticos y de las movidas varias de mesa iniciales, la cena estuvo entretenida. No faltó la comida ni la bebida para todos los gustos y la conversación fue amena, aunque los asistentes siempre han sido buenos conversadores (entre los que no me incluyo, ya que los que me conozcan sabrán que soy poco de hablar en general, aunque la cosa va mejorando con los años). Los asistentes no fueron numerosos, pero sí de gran calidad (la vieja guardia de Periodismo incluida). Álvaro, María Montero, María Marmol, Mariángeles, Maria del Mar, Alejandra, las chicas de Portugal, los alicantinos y Laura, la argentina. Las conversaciones discurrieron desde el clima y la lluvia en Murcia hasta una fobia extrema a los tomates. Todo muy agradable. Y esa es una de las grandes diferencias entre las graduaciones y las cenas reducidas entre colegas, el ambiente.

En las graduaciones el ambiente suele ser algo forzado, entre familiares, profesores, la obligación casi de llevar vestidos y trajes de etiqueta y el protocolo. En las cenas entre colegas se eliminan todos esos factores y queda eso: los colegas.

Tras la cena vinieron las copas y cervezas en los locales del centro de la ciudad, con anécdotas y situaciones de todo tipo (desde los pesados del chupachups hasta el perroflautismo, y Peter Parker).

Gracias a todos los asistentes por esta gran noche, cuando tenga mi título celebraré mi grauación personal. Ya os avisaré. Un saludete.

Un comentario en “De graduaciones, cenas y fiestas

  1. la vieja guardia nunca defrauda Peter!!!!chapeau!
    jajajaj… olvidaste incluir nuestra pelea con maldita máquina del parking…y nuestra visita frustrada al Sur, pero esas son otras historias y serán contadas en otro momento.

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