Micro relato: Dolores

-¡Que no, coño, que no! ¡La última vez que me cambias la configuración de la IA!-dijo Lola.

De un portazo salió del despacho de Atomsk, dejó la estantería temblando y se cayó una de las fotos de los padres de Frasin. El profesor Mederit dejó el bolígrafo sobre el folio y se levantó de la silla. Recogió el marco del suelo y lo volvió a poner en su lugar. Salió al pasillo a buscar a Lola, que iba ya por el final.

-¡Pues al menos no cambies los datos de obediencia!¡Y acuérdate de enchufarte en la máquina cuando hagas cosas, para que vaya aprendiendo!-gritó en lugar de salir corriendo detrás de ella.

Hay muchas cosas que se pueden decir de la vida en un laboratorio de investigación aeronáutica. Atomsk Mederit y Dolores llevaban mucho tiempo trabajando juntos, y las relaciones de trabajo de larga duración suelen resentirse. Era raro el día que Atomsk no tuviera que recoger una foto de la estantería del suelo o que Lola no tuviera que aguantar los gritos al fondo del pasillo. Pero en el fondo se querían, en el fondo, fondo, pero se apreciaban.

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