4: Formas (y formatos) de contar historias (Ficcion Barata 2014)

Verbal

En un principio (lógicamente) la única forma de contar historias era verbalmente. Las historias verbales conllevan ciertas limitaciones, pero bien contadas pueden ser muy efectivas. Una historia contada verbalmente suele ser corta, ya que contar algo durante mucho rato o episódicamente puede ser complicado para el que cuenta. También hace falta una presencia del público físicamente (hablamos de historias contadas en persona).

Otro formato verbal es la grabación de audio. En este caso no hace falta una presencia física, puede ser un programa de radio, un podcast o una grabación alojada en una página web. Al ser una grabación se pueden añadir efectos de sonido, música, o varias voces que puedan aportar más valor a la historia. Contar una historia solo con sonido es mucho más barato que hacerlo con imágenes. Podemos tener naves espaciales y vaqueros solo introduciendo efectos de sonido.

Visual

Tras la tradición verbal de contar historias surge el simbolismo, pinturas rupestres, jeroglíficos, etcétera. El arte secuencial permite contar historias con imágenes fijas, del mismo modo que lo hacen los cómics, aunque más rudimentario. En una sola imagen se puede contar un acontecimiento. Una pintura rupestre en la que un grupo de personas cazan un mamut probablemente cuente la historia de cómo el grupo persiguió y cazó el mamut. La gesta fue tan importante que decidieron plasmarlo en la pared de una cueva. Una fotografía, por ejemplo, puede contar una historia. Una fotografía que nos hacemos en un monumento o lugar destacado no tiene una historia épica o compleja, pero sí cuenta que una vez estuvimos allí y vimos todo aquello.

Escrito

Hay multitud de idiomas y lenguajes escritos actualmente, aunque casi todos se reducen al mismo concepto, símbolos (sonográficos o ideográficos) que, unidos, comunican ideas según pactos gramaticales establecidos dentro de una sociedad o cultura (como concepto es amplio, pero creo que es lo que más se aproxima a la idea de lenguaje escrito general). Al igual que con la palabra, la escritura se ha usado para contar historias desde el principio de su existencia y es quizá una de las formas más precisas para lograr nuestro cometido, dentro de los límites que nos pone nuestro conocimiento del lenguaje y el del lector. En esta categoría podemos encontrar desde haikus de tres líneas a novelas seriadas de varios tomos y miles de páginas.

Audiovisual

Partiendo de una base escrita, los formatos audiovisuales nos aportan más herramientas con las que enriquecer nuestra historia. Desde la primera proyección cinematográfica en 1895 hasta hoy, la técnica cinematográfica ha avanzado bastante, pero sigue basándose en una serie de imágenes en movimiento y una banda sonora para contar historias. En ocasiones serán historias de carácter documental, grabadas con personas reales en ambientes naturales donde el trabajo del autor consistirá más en ordenar los planos en el montaje y dar sentido a la narración. En otras ocasiones serán historias de ficción en las que todo lo rodado se creará para tal efecto partiendo de un guión original y valiéndose del trabajo de actores y demás equipo humano del sector audiovisual. En estos formatos encontramos cortometrajes, películas, series de televisión, vídeos cortos de internet, etc.

Transmedia

Los formatos transmedia son una especie de comodín cuando queremos contar una historia y cada vez se utilizan más. Una historia transmedia trasciende el medio (valga la redundancia) y utiliza varios formatos unidos para contarse. Puede ser una fotografía y un texto, como ejemplo básico, o una serie de vídeos acompañados de fragmentos escritos y fragmentos narrados de audio. Una de las diferencias que hay entre la narrativa transmedia y contar la misma historia en varios formatos diferentes es que en el transmedia no puedes eliminar una de las partes y que la historia siga teniendo el mismo sentido. Es decir, cuando vemos una película basada en un libro del que a su vez se hizo una adaptación al cómic no estamos ante un proyecto transmedia. Si por el contrario tenemos una página web que nos cuenta una historia con texto y a la vez nos muestra vídeos que amplían la información del texto y audios o fotografías, sí estaríamos ante una narrativa transmedia. Tiene que sumar, no simplemente sustituir al otro medio.

 

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